2. Periodo de búsqueda y adaptación

Tras la primera entrada de este blog que ha servido un poco de pre-operatorio de la estancia, paso a contar cómo han sido las primeras semanas tras el aterrizaje y alguna que otra curiosidad que nunca vienen mal para alegrarle la tarde a alguien.

Cuando se llega a un país nuevo para quedarse por un tiempo, hay que hacer una lista previa de cosas para poder organizarte, mucho más si el país en cuestión es un giro de 180º con respecto al de origen. Ya incluso habiendo preparado una lista de prioridades muchas pueden verse truncadas como os cuento a continuación.

Yo tenía muy claro mis prioridades de papeleo y búsqueda de casa y escuela. Hasta aquí todo bien. Ya incluso había empezado a buscar piso y academia en España para llevar algo adelantado, puesto que todos los blogs me hablaban de la dificultad que entrañaba encontrar piso entre otros. Pues bien, con todo ya preparado y estudiado, he de afirmar (no sin cierta diversión, ahora mirando hacia atrás) que nada salió como lo había planeado.

Ya de entrada, pasando aduanas a mí me dieron la tarjeta de residente sin tener que hacer yo nada, lo cual me dio esperanzas que la gente exageraba con respecto al papeleo. La llegada del aeropuerto a mi hotel-apartamento también fue relativamente sencilla, e incluso me animé a hablar con el taxista, que no entendía nada que no fuera japonés. Con la ilusión de alguien que se lanza a por todas, me propuse tener todo hecho en el menor tiempo posible. Y hasta aquí llegó lo planeado. De aquí para adelante ha sido todo un poco la pescadilla que se muerde la cola en algunos aspectos.

Ya de primeras, los horarios y las distancias no son los mismos, así que calcularlos es vital. Todo abre pronto y cierra pronto, y las distancias son bastante más extensas de lo que parecen en principio. El sistema de transportes no es que sea confuso, aunque si ya de entrada se pierden ellos mismos siendo nativos os podéis imaginar para un recién llegado. En otra entrada os hablaré del sistema de transportes, porque merece mucho la pena hablar de él (os dejo una pequeña perla para que admiréis el entramado)

Pues bien, una vez te lanzas al metro, más bien siendo arrastrado por la gente, y llegas a tu destino (dos o tres vueltas más de las necesarias) la gente te sorprende por su amabilidad y disposición a ayudar en el menor tiempo posible. El papeleo de la embajada fue sumamente fácil y hacer un contrato de teléfono también. El sello me lo tenían en menos de 24h y concentrados en 2-3 días tenía varias visitas a pisos arregladas. La academia me mandó un par de tests y una cita para la entrevista oral con la profesora para decidir mi nivel y la cuenta del banco podría abrírmela una vez tuviese piso.

Y claro yo todo emocionada porque iba a tener todo controlado en menos de una semana. Ja Ja Ja. Que chiste!

Tras hacer las visitas a los pisos y decidirme por un par de ellos comenzaron los peros. Que si necesitaba una persona de contacto de emergencia en Japón (que tengo, pero no quiero molestarles con estas cosas y no quería dar sus datos), que si tengo que tener trabajo, que si al ser extranjera tengo que tener avalista… Vamos todo pegas para poder alquilar un piso con agencias que explícitamente te informan que trabajan con extranjeros y en principio te facilitan las cosas. Todo mi trabajo de búsqueda en España a la basura.

Al final, gracias a una amiga, encontré una agencia que trabaja con extranjeros que sí me facilitó las cosas (por supuesto los pisos son el doble de caros, pero qué se le va a hacer). En un día hicimos las visitas y en el mismo día ya tenía el piso reservado. Así que no todo fue como esperado, pero en dos semanas ya he terminado con las prioridades, por lo que en parte las dificultades mencionadas no son tan inabarcables como pueden parecer en principio.

Tras esta montaña rusa de búsquedas, casi más complicado que encontrar el Santo Grial, he comenzado a visitar Tokyo y a adaptarme a su estilo de vida.

Como comienzo, la vida se suele hacer entre las 7am y las 7pm en barrios residenciales, y cuidado con salir más tarde que puede que no te cruces con nadie por el camino. Ya me ha pasado un par de veces llegar pasadas las 10pm y no cruzarme con nadie en 15 min de camino a casa. No es siniestro porque como nunca suele pasar nada, pues vas tan tranquilo. El desayuno se hace pronto, se come entre 12 y 13h y se cena entre las 18:30-20h.

Ahora, si estás en zona centro y turística, olvídate de quedarte solo. Vayas por donde vayas hay gente! Y da igual la hora del día, hay gente. Da igual que sólo quepa una persona en el callejón, te cruzas con 3. Da igual si no hay farolas, las luces de las tiendas te alumbran todo el camino si es necesario. Es una sensación vibrante y un poco abrumadora, puesto que no importa dónde mires encuentras algo digno de tu atención.

Kabukicho Street y su famoso Restaurante de Robots

Con todo esto voy tirando hacia delante en búsqueda de más descubrimientos y experiencias nuevas. Ya tengo un par de conocidos (un mexicano y una murciana) que hacen que este periodo de prueba sea mucho más agradable y llevadero y que no paran de decirme que tenemos que hacer mil cosas. Que sí que me quedo un año, pero parece que no me va a dar tiempo a todo!! Aquí os dejo hasta la próxima con más cosinas nuevas! Buena semana 🙂

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